martes, 12 de abril de 2011

Día 8: La excepción

Tras darme varios días libre de este blog (primero por motivos laborales y luego por motivos personales) estoy de vuelta para contarles cómo me ha ido.

Fui a una gira durante tres días a Limón y no sabía si iba a poder seguir con la alimentación vegana. Pese a mis dudas, logré cumplir plenamente con la alimentación, entre rice and beans, sandwiches de frijoles molidos (sin mayonesa), y ensaladas. No fue la alimentación más variada pero fue suficiente para cumplir.

Sin embargo, ya que este blog se trata de contar de la experiencia vegana con transparencia, también comento que el domingo comí queso al encontrarme en una situación en la cual de no haberlo hecho, habría sido una ofensa. No hace falta entrar en más detalles: el punto es de cumplir con el veganismo hasta el punto de lo posible.

Esa situación suscita un punto que me parece fundamental y es que cualquier dieta alternativa puede generar conflictos sociales, sobre todo, cuando una tiene poco tiempo de seguirla. Siempre me ha parecido grosero rechazar comida que se le obsequia a una como invitada. Creo que cualquier vegetariano o vegano tendrá que establecer, desde el principio, hasta adónde se siente cómodo estableciendo excepciones y, a mí criterio, debe hacerlo con consideración hacia los demás.

¿Qué otras cosas he comido? Hamburguesa vegana con cebolla salteada, tomate, lecuga y pan integral; un burrito con aguacate y vegetales; arroz con garbanzos y pizza (sin queso!); sushi (california roll con gengibre en lugar de surime).

¿Me hace falta algo? Increíblemente NO! Que si me he antojado de un helado, sí, pero realmente no he extrañado nada y me siento súper bien. Además, he encontrado que es bastante fácil pedir pequeños ajustes en los restaurantes para adaptar los platillos. Es más, cuando pedí la pizza sin queso el mesero ni siquiera se extrañó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario